
Las dudas detrás del crimen de funcionario de la Procuraduría que estremece a Bogotá
El Espectador • María Angélica García • 20.01.2026
Neill Felipe Cubides era un destacado investigador y catedrático de la Universidad Externado. Ahora su familia y amigos claman justicia, mientras funcionarios de la Procuraduría creen que no se trató de un simple caso de paseo millonario
Las autoridades han dado golpes a bandas delincuenciales dedicadas al paseo millonario y, por ende, conocen las zonas donde más se reporta este delito, ¿pero por qué se repiten los casos a pesar de este mapeo?
La prevención situacional del crimen, la violencia y la conflictividad está compuesta por una serie de acciones disuasivas que le permiten a las autoridades administrativas, policiales y judiciales fortalecer su capacidad de anticipación y de respuesta institucional. Pero esas acciones disuasivas -mapas criminales, georeferenciación, focalización, etc.- no son suficientes para contener la comisión de delitos y de comportamientos contrarios a la convivencia. Sin un sistema de videovigilancia, inteligencia policial, patrullajes del espacio público y operaciones judiciales de desmantelamientos de bandas delictivas la prevención situacional se convierte en un saludo a la bandera. Es un ejercicio se suma cero, que entienden los grupos criminales e incorporan a su balance al momento de analizar la realización de actos delictivos.
Es usual que en casos de paseo millonario, ¿la víctima termine incinerada? ¿No inferiría esto otro móvil del delito? ¿O quiere mandar algún mensaje los homicidas?
Todos los casos de análisis delictivo son diferentes, y esta tragedia que enluta a la familia del profesor Cubides, a los bogotanos y a nuestra comunidad externadista requiere de mayores datos que mediáticamente desconocen. Sin embargo, de los patrones criminales que se han identificado en Bogotá, así como en otras ciudades con alto índice delictivo, es claro que la consolidación de las bandas criminales se puede determinar por los niveles de cobertura que despliegan para borrar evidencias incriminatorias en procura de impunidad. Ahora, no es usual ni una practica ordinaria en Bogotá la incineración de una víctima de paseo millonario. Por ello, con la información pública que conocemos, podríamos inferir que es un mensaje intimidatorio y de capacidades violentas que la banda criminal le envía a algunos de sus propios integrantes y a otros pares del escenario criminal en Bogotá.
Una de las medidas para contrarrestar este delito fue tipificarlo ahora como secuestro extorsivo, pero ¿es suficiente? ¿Qué hace falta por reducirlo y brindar seguridad a la ciudadanía?
En Bogotá los diagnósticos operacionales en seguridad ciudadana son conocidos. Tenemos problemas de coordinación interinstitucional entre la Alcaldía Distrital, la Policía Metropolitana, el aparato de justicia y otros organismos de seguridad. Igualmente, el pie de fuerza policial es insuficiente para atender la vigilancia del espacio público, las tareas de policia judicial y las operaciones de inteligencia. Y por último, los niveles de confianza entre los ciudadanos y las autoridades no son los mejores, y sin ese capital social la información no fluye, los datos no llegan a tiempo y la inteligencia policial no logra anticipar escenarios criminales ni la composición y alcances de las bandas delictivas, lo cual en última instancia limita el trabajo de policía judicial necesario para la judicialización de las organizaciones del crimen y la individualización de los autores.
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